17 de enero de 2013

Estoy buscando a mi tribu

(Profecía de los Hopi)

La gente de mi tribu son fáciles de detectar
.

Ellos caminan en posición vertical,
tienen chispa en sus ojos
y una sonrisa en los labios.
No son ni santos ni iluminados.
Han ido por su propio infierno,
han mirado a sus propias sombras y demonios,
aprobados y divulgados.
Ya no son más niños,
saben muy bien lo que se han hecho a ellos.
Han dejado explotar su vergüenza y su rabia
y luego han archivado el pasado,
han cortado el cordón umbilical
y han pronunciado el perdón.

Porque quieren ocultar nada,
están abiertas y claras.
Porque tienen que reprimir nada,
están llenos de energía, curiosidad y entusiasmo.
Fuego arde en su vientre!

Las gentes de mi tribu
conocen al hombre y la mujer salvaje en sí mismos
y no tienen miedo.
Ellos dan nada por sentado y por descontado,
comprueban, hacen sus propias experiencias
y siguen su propia intuición.

Los hombres y mujeres de mi tribu
se reúnen en el mismo plano,
aprecien y respetan su "otredad",
se confrontan sin maldad y aman sin reservas.

Las gentes de mi tribu suelen ir al interior,
para reponerse,
para tomar contacto con sus propios raíces,
para encontrarse de nuevo,
por si se pierdan en el ruido de la vida.

Y luego vuelven de nuevo a su tribu,
porque les gusta compartir y comunicar ,
dar y recibir, regalar y ser agraciado.

Viven calidez, seguridad y intimidad.
Seperados no se sienten perdidos como los niños pequeños y pueden manejarlo bien.
Pero sufren de manera aislada
y anhelan sus hermanos y hermanas del alma.

La hora de nuestro encuentro ha llegado.


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